En un mercado global donde la demanda de aceite de cacahuete crece rápidamente, contar con un equipo de refinado eficiente y sostenible no es solo una opción, sino un factor clave para mejorar la competitividad. ¿Cuál es el mejor camino para elegir tecnología que reduzca costos y aumente rendimiento? Aquí exploramos las diferencias entre tecnologías, innovaciones en automatización y acompañamos con casos prácticos para que su planta, sea pequeña, mediana o grande, encuentre la solución ideal.
La mayoría de las plantas enfrentan tres retos principales: equipos obsoletos que incrementan el consumo energético, costos laborales elevados por operaciones manuales intensivas y presión creciente para cumplir con normativas ambientales.
El prensado en frío preserva mejor los nutrientes y sabor del aceite, con una calidad premium pero con menor rendimiento (~40-45% de extracción). Por otro lado, el prensado en caliente ofrece mayor volumen (~48-55%) gracias al calentamiento previo, aunque puede afectar ligeramente la calidad.
La elección dependerá del perfil de mercado y capacidades de la planta, considerando la inversión inicial y el retorno esperado.
Los sistemas de control automatizado aportan: monitoreo continuo de parámetros clave, ajustes precisos en tiempo real y reducción drástica de errores humanos. De este modo, incrementan la eficiencia productiva hasta en un 20% y permiten un seguimiento detallado del consumo energético.
Este avance es fundamental para plantas que buscan transformar digitalmente su proceso y reducir la dependencia del trabajo manual.
La estrategia de selección debe adecuarse a la escala productiva:
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Por ejemplo, uno de nuestros clientes con planta mediana logró:
La adopción de equipos que cumplen normas ISO 22000, HACCP y otros estándares ecológicos es crucial no solo para exportaciones, sino también para posicionar su marca como sustentable y confiable.
Esta certificación genera una percepción positiva en compradores globales, traduciéndose en primas comerciales y acceso a mayores mercados.
Pensemos que el equipo es solo el primer paso. La verdadera ventaja competitiva está en integrar procesos, monitorear datos y aplicar mejoras continuas para obtener una planta que no solo produce, sino que también maximiza recursos con sostenibilidad.